Chile es el único país del mundo donde el agua está privatizada, según el Código de Aguas que data de la era de Augusto Pinochet. Precisamente, esa es una de las prioridades que se quiere cambiar en la nueva Constitución. El país, que cuenta con una de las mayores reservas de agua dulce del mundo, también tiene casi un millón de sus habitantes viviendo en zonas rurales sin abastecimiento formal de agua potable.

Una crónica francesa resaltó el problema que se vive con el agua en Petorca, una de las comunas que conforman la región de Valparaíso, donde los camiones aljibe que abastecen a sus habitantes de agua potable forman parte habitual de un cada vez más desértico paisaje.

Circulan los siete días de la semana, a casi cualquier hora y son vitales para casi la mitad de la comuna: más de 30.000 personas viven sin agua potable, según datos de la organización no gubernamental Movimiento de Defensa de Agua, la Tierra y la Protección del Medioambiente (Modatima), que lleva décadas luchando por entender el agua en Chile como un derecho fundamental con prioridad para el uso para los humanos.

Recientemente, una sentencia histórica del Tribunal Supremo interpuesta por el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) reconoció el agua como un derecho fundamental y ordenó al Estado chileno a que proporcione 100 litros diarios a los  habitantes de Petorca.

“No es tan suficiente, pero para nosotros es un poco más suficiente porque hasta ahora solo teníamos 50 litros diarios”, explica a France24 Margarita Guerrero, la encargada de dar el agua todas las tardes en la comuna de los Bronces donde viven unas 50 personas. En ese sector de Petorca, tienen agua durante 45 minutos al día. En invierno es un lujo cotidiano que en otras épocas del año sólo se limita a dos veces a la semana. “Estamos acostumbrado a cuidar el agua”, asegura, “es la vida que nos toca”, añade, afirmando que hace 15 años que se secó el río “y de ahí estamos viviendo sólo de los camiones”.

El agua, un negocio especulativo en Chile

“Petorca es el epicentro nacional de la violación del derecho al agua, el modelo de despojo del agua, asociado al agronegocio, particularmente a la producción de palto (aguacate), en suelos de cerro”, explica a France24 Rodrigo Mundaca, portavoz y uno de los fundadores de Modatima y actual gobernador de la provincia de Valparaíso, desde las elecciones del pasado 15 y 16 de mayo en Chile.

Pero 100 litros no dan para mucho, especialmente en lugares en medio del campo donde los animales y la agricultura son fundamentales. “Agricultura no hay mucha que digamos. Si no hay agua, no hay cómo plantar”, añade Margarita.

Vivir con 100 litros de agua “es muy terrible porque usted tiene que darle agua a los animales, porque esta agua no es para los animales, pero si usted tuviera un gatito y le pidiera agua, le daría agüita, ¿cierto? Porque él también tiene derecho al agua”, explica a France24 Juana Saavedra, criadora de ganado y habitante de la comuna de los Bronces, que afirma que ha tenido que comprar agua para sus animales, aunque no siempre se lo puede permitir, puesto que su pensión es muy baja.

Ingeniería manual para aprovechar el agua en Petorca

En la casa de Juana existe un sistema de ingeniería a pequeña escala para aprovechar cada gota de agua. La cañería del baño está conectada a unas canaletas que alimentan unas pequeñas plantaciones y sus plantas. En su patio existen varios cubos de agua rellenos con agua sanitizada para uso de emergencia y muchas cañerías y botes vacíos dispuestos a aprovechar cualquier gota de lluvia, aunque en estos tiempos la lluvia en esa comuna es escasa.

“Acá los años malos se sufren mucho, mucho, mucho. Señores que tenían 300 cabras se quedaron con 40. Se sufre mucho el agua y la sequía continúa”, afirma Juana.

“Todos tenemos un derecho sí, pero acá el derecho al agua no se respeta, al menos para nosotros que somos chicos, no somos grandes empresarios”, concluye Juana, quien espera que la nueva Constitución de Chile reconozca el agua como un derecho fundamental, que se priorice para las personas y no para el uso privado, como ocurre ahora.

No lejos de la pequeña granja de Juana, la agroindustria usa derechos privados de agua consagrados en la Constitución del dictador Augusto Pinochet para un cultivo que requiere cantidades ingentes: aguacates de exportación, muchos para Europa. El litro por segundo de agua puede costar en esta zona hasta 19.000 dólares, en otras regiones del país los precios pueden ser aún mayores.

Mientras, el negocio de las aguacates crece y los empresarios ya buscan nuevos lugares donde poder ejercer sus derechos de agua cuando los cauces de esta zona se agoten completamente.

“Los empresarios de aquí ya están pensando y comprando terrenos en la séptima región (Región del Maule, en el sur) porque aquí se va a acabar el agua y ellos van a seguir con su negocio. Es un negocio rentable que crece un 30% anual”, señala Valdenegro.

En nuestro caminos por Petorca nos cruzamos con varios cauces de ríos secos, páramos inhóspitos que dan testimonio de un pasado mejor. Los niños que habitan en Petorca no saben lo que es un río, nunca han visto uno.

“Eso es demencial”, concluye Mundaca, que no está dispuesto, ahora desde la gobernación de Valparaíso, a dejar de seguir luchando esta batalla.

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