‘El caso Wanninkhof – Carabantes’: la «lesbiana perversa», un imperdonable error de la justicia española donde una chilena fue clave

Este largometraje documental aborda, veinte años después, el caso Wanninkhof, el crimen de la joven mijeña Rocío Wanninkhof de 18 años de edad, que fue vista por última vez la noche del 9 de octubre de 1999. El filme trata de cubrir múltiples prismas y diferentes facetas del caso desde el punto de vista judicial, policial, político, mediático, sociológico y de perspectiva de género. 

Tània Balló es la encargada de dirigir este filme sobre uno de los casos que más ha conmocionado a la sociedad española en las últimas décadas.

Lo central pasa por el prejuicio generalizado que sin mayores pruebas condena a una joven, sin pruebas y entre aplausos, que termina siendo privada de su libertad por 18 meses y culpada de el asesinato de Rocio Wanninkhof.

El Caso

Cuando en noviembre de 1999, tres semanas después de haber desaparecido la joven de 19 años Rocío Wanninkhof en Mijas (Málaga), se encontraba el cadáver de la víctima a más de 20 kilómetros del lugar, las primeras sospechas apuntaron a su círculo familiar más cercano. En concreto hacia Dolores Vázquez, quien durante años había mantenido una relación sentimental con la madre de Rocío, Alicia Hornos. Detenida poco después aún sin pruebas y juzgada social y mediaticamente a pesar de tener coartada, el juicio por jurado popular al que sería sometida casi dos años después la sentenció a 15 años por el asesinato de la joven víctima. Pero 18 meses después se demostró su inocencia. Fue cuando el verdadero asesino de Rocío volvió a matar. ( vea nota completa de Alicia P Ferreirós )

El 12 de septiembre de 2003 la chilena Cecilia Pantoja denunció a su ex marido como presunto autor de los crímenes de Sonia Carabantes y Rocío Wanninkhof, primero a la policía inglesa y luego, a la española. Llegó incluso a acudir a Scotland Yard. Fue ella quien puso a la policía sobre la pista del británico que finalmente fue detenido una semana más tarde después de que una prueba de ADN, en una colilla de cigarrillo en el lugar del crimen, lo vinculara con las muertes de las dos jóvenes. El detenido confesó.

Cecilia aseguró durante el juicio que se seguia en la Audiencia Provincial por el ‘caso Wanninkhof’ que sus sospechas arrancan la misma noche del crimen cuando observó un «comportamiento muy extraño» de su entonces marido y padre de su hija. King se duchó, según la testigo, «limpió el baño como nunca antes lo había hecho», se deshizo de la ropa que llevaba, y le pidió a una vecina el coche «porque el suyo se había estropeado», aunque ella se enteró horas más tarde cuando la mujer le llamó «cabreada» reclamando el vehículo.<<fuente sur.es>>

Foto netflix

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