Abejas nativas y otros insectos polinizadores están perdiendo población, ante el efecto de la inserción de otras especies a Chile y el cambio climático. Sin embargo, uno de los factores que más las dañan son algunos pesticidas usados en la industria chilena, que en Europa están prohibidos, según indica un estudio publicado este mes por científicos chilenos.

Algunas hacen miel y otras no. Algunas son grandes, otras pequeñas como un grano de arroz. Algunas tienen el clásico color negro con franjas amarillas y otras son azules, verdes o rojizas. Las abejas son insectos muy diversos y en Chile también: en el país se han contabilizado cerca de 450 especies de abejas y se siguen descubriendo especies endémicas, es decir, propias del territorio nacional.

Las abejas, algunos mosquitos y hasta polillas, son los que se llaman insectos polinizadores. Con su diminuto cuerpo, transportan polen de una planta a otra, lo que genera la reproducción de estas plantas. Sin embargo, la vida de estos insectos corre peligro frente al uso de pesticidas. 

Si bien los pesticidas que directamente matan a las abejas y otros polinizadores están prohibidos en el país, otros, que producen graves efectos en estos insectos se siguen usando en la agricultura chilena. Esto genera “efectos no letales” o “subletales”, que al final terminan sí siendo letales: las abejas se pierden, sufren daño en su sistema nervioso o a veces simplemente no son capaces de ubicarse o encontrar comida. 

Según un estudio de un grupo de científicos chilenos y uno belga, publicado el 14 de junio recién pasado en inglés, la situación de las abejas en Chile es aún más grave de lo que se pensaba. La población de abejas ha bajado y en Chile, según muestran estos científicos, se siguen usando pesticidas que dañan a estos insectos polinizadores. Incluso, se muestra que en Chile continúa el uso de pesticidas que en Europa en este momento están prohibidos debido al daño que generaban en insectos polinizadores.

El estudio (adjunto al final del artículo), que se elaboró en tres años, fue realizado por los científicos Patricia Henríquez-Piskulich, Cristián Villagra, Constanza Schapheer y Nicolas J. Vereecken, hace pública una lista de 44 ingredientes activos de pesticidas o plaguicidas con efectos sobre las abejas, que en la Unión Europea están prohibidos y que en Chile se utilizan en la agricultura. Algunos de los compuestos mencionados son el acefato, el benomilo, la carbendacima y el metidatión, entre otros.

“Hemos descubierto en esta investigación que hay pesticidas que se han usado porque se definió que son dosis subletales para animales como las abejas, pero esas dosis subletales, a través de investigaciones que se han hecho en los últimos años, se ha demostrado que igual tiene impacto muy negativo sobre los polinizadores. A pesar de que no mueren inmediatamente, a la brevedad generan su muerte o que estos organismos se pierdan, o les impide su desarrollo, de biología u organismos asociados a ellos, como hongos en las plantas, microorganismos simbióticos que se pierden cuando se aplican estos pesticidas, que antes se pensaba que no eran tan malo”, explica el entomólogo y uno de los autores de la investigación, Cristián Villagra.

La legislación mandata al Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) a fiscalizar la letalidad de los pesticidas respecto a las abejas, pero sólo se considera la letalidad inmediata, es decir, si la abeja, tras ser expuesta a un compuesto en específico, muere o no. No se consideran los efectos “subletales”, es decir, afectas a estos insectos en su sistema de ubicación, la elaboración de miel o que finalmente, días después, mueran.

Tras su investigación, los científicos notaron que era necesaria una actualización de la prohibición o no de estos compuestos en los plaguicidas en Chile.

Para la agrónoma, entomóloga y estudiante de doctorado de la Universidad de Chile, Constanza Schapper, quien participó en esta investigación, no hay razones claras de porqué estos productos sigue usándose en Chile, a pesar de que en Europa han cesado su uso tras ver el daño que sufrían las abejas.

“La información del daño que estos productos químicos hacen a los polinizadores está en muchos papers, disponibles para toda la gente, así que podría haber desconocimiento, aunque la información está ahí”, comenta.

Al uso de pesticidas, se suman los monocultivos, grandes extensiones de tierras donde se elimina bosque nativo o flora local, para cultivar un solo vegetal, como paltas, parras de uvas, por dar un ejemplo de lo que ocurre en la zona central del país. Los monocultivos también perjudican a los polinizadores, al eliminar flora que es vital para su alimentación. Los fertilizantes y el monocultivo también afectan a las abejas chilenas, que en un 70% ponen sus nidos en el suelo o en arbustos.

“En general, la forma de hacer agricultura en Chile está un poco desactualizada, en el mismo trabajo proponemos una estrategia agroecológica, que es otra manera de hacer agricultura y se considera que todos estos insectos son benéficos para la producción agrícola”, explica Schapheer.

Una de las primeras víctimas del daño a los polinizadores ha sido el abejorro chileno, que desde hace unos años está en serio peligro de desaparecer, además de sufrir las consecuencias de competir por alimento con el abejorro europeo, que fue traído a Chile hace unos años para ayudar a la polinización de arándanos y otros frutos. En Chiloé, por ejemplo, se ha reportado una baja de abejorros chilenos de un 99% y en otras zonas del país una baja de población de abejas europeas, las que hacen miel, de un 40%.

“Hay algunas abejas que están en peligro y también moscas nativas. En muchas otras especies no se sabe qué está pasando con ellas, porque no se han hecho investigaciones para saber en qué grado de peligro están o no. Lo que hemos podido proyectar, dado la cantidad de químicos que se está usando en agricultura, estimamos que hay un declive en la biodiversidad y hay que tomar cartas en el asunto”, comenta Villagra.

Actualizar la legislación

Una de las conclusiones del estudio de este grupo de científicos es que es necesario actualizar o reformar la ley vigente sobre pesticidas. En ellos también coinciden algunos parlamentarios.

La senadora Loreto Carvajal (PPD), en 2015, cuando era diputada, impulsó una resolución parlamentaria para solicitar al Ministerio de Agricultura crear una oficina especial dedicada al cuidado de las abejas y a la apicultura. 

“Impulsamos esta iniciativa para generar una regulación estricta en esta materia, además de incentivar el consumo interno de miel. Yo quiero impulsar de nuevo este tema en el parlamento, porque es muy importante, sin las abejas no hay alimentos”, comenta la senadora.

Carvajal agrega que desde hace años los apicultores chilenos vienen comentándole de la baja en la población de abejas y cree que es una “tarea del país” legislar sobre este tema.

La diputada Alejandra Sepúlveda (Federación Regionalista Verde Social), integrante de la comisión de Agricultura en la cámara, coincide con Carvajal en que los apicultores han manifestado en reiteradas ocasiones su preocupación por la baja población de abejas. Afirma que hay un proyecto de ley respecto a la apicultura y a la protección de las abejas en el parlamento, pero que hace años éste no ha avanzado en su trámite legislativo, debido a que no ha recibido urgencia desde el Ejecutivo.

“Yo creo que sería mucho más rápido que el SAG pudiese actualizar la lista de pesticidas permitidos y no permitidos en el país, y que eso tuviese una relación también en aduanas. Porque acá se ha prohibido el nombre de fantasía del producto, pero no la sustancia activa, que es lo que se debe vigilar”, opina Sepúlveda.

“Sin abejas no hay vida, porque además si no tomamos las medidas necesarias, vamos a tener complicaciones en el futuro”, consigna la diputada.

Para los científicos que participaron en la investigación, es necesario también actualizar las normativas del SAG y la ley no sólo para proteger la apicultura, sino a las abejas nativas, que tienen un rol relevante en el ecosistema nacional. 

“Existe evidencia que las abejas nativas también están ayudando a la agricultura chilena, que polinizan también cultivos en Chile. Las abejas nativas chilenas están ayudando a fertilizar estos cultivos y son trabajadores de buena voluntad, lo único que necesitan de nosotros es que respetemos las áreas con biodiversidad y que hagamos conservación de ellas en lugares donde hay agricultura”, explica Cristián Villagra.

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