Día Internacional de los Pueblos Indígenas del Mundo

Hoy, en conmemoración del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, nos sumamos al pedido de formalizar un nuevo contrato social que nos permitirá reconstruir un mundo orientado al futuro, equitativo y centrado en los grupos más marginados.

El legado actual de políticas excluyentes, subrepresentación en la toma de decisiones y corrupción en la gestión de la tierra y los recursos naturales en muchos países significa que los pueblos indígenas continuamente deban afrontar una vida de pobreza, exclusión y discriminación. En el caso de las mujeres y niñas indígenas que sufren formas múltiples e interrelacionadas de discriminación, los efectos pueden afectar a generaciones y agravarse a raíz de la crisis de COVID-19. Por ejemplo, el hecho de que las mujeres y niñas indígenas tengan menos probabilidades de contar con un seguro médico hace que sean más susceptibles a las condiciones preexistentes que profundizan el impacto de COVID-19. Las mujeres que enfrentan formas múltiples e interrelacionadas de discriminación también están más expuestas a casos de violencia. Se calcula que más de una de cada tres mujeres indígenas son víctimas de violación durante su vida. Asimismo, las mujeres indígenas afrontan lo que describen como «violencia ambiental», en otras palabras, la degradación ambiental y las industrias extractivas que contaminan los recursos hídricos y las tierras agrícolas ancestrales, lo cual conlleva efectos fatales en la salud.

A pesar de estos desafíos, las mujeres indígenas están dirigiendo acciones para preservar sus tradiciones y culturas, así como a crear conciencia sobre los derechos humanos de las mujeres en sus comunidades. Pudimos comprobarlo de primera mano en el Foro Generación Igualdad de ONU Mujeres, donde las mujeres indígenas ofrecieron bendiciones y aportaron su experiencia, energía y poder único en los debates. El Plan de Aceleración Global de Generación Igualdad, que se centra en las seis Coaliciones para la Acción, incluye estrategias para amplificar las voces de las mujeres y niñas indígenas en la justicia medioambiental, las organizaciones y movimientos feministas que defienden la autonomía sobre el cuerpo. Por otra parte, en la culminación del Foro en París, la comunidad internacional dio un paso adelante con la celebración de compromisos para resolver estos y otros problemas, como prevenir la violencia contra las mujeres y niñas indígenas, y asegurar sus derechos a la tierra. Dar seguimiento a estas acciones será una parte importante del nuevo contrato social que debemos fomentar entre todas las personas.

Hoy, ONU Mujeres renueva su dedicación y compromiso con las mujeres y niñas indígenas de todo el mundo. Debemos seguir trabajando de manera conjunta, incluso con las organizaciones de mujeres, como el Foro Internacional de las Mujeres Indígenas, para garantizar que las mujeres indígenas tengan igualdad de oportunidades, puedan participar en la toma de decisiones y tengan la posibilidad de utilizar sus prioridades y experiencias colectivas para impulsar un cambio transformador, tanto en el presente como para las generaciones futuras.

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