• Un análisis de las reformas fiscales en 18 países de la OCDE durante 50 años demuestra que recortar impuestos al 1% más rico aumenta su renta un 0,8%, pero no eleva el crecimiento económico ni a corto ni a medio plazo
  • Economistas revelan el sesgo de las publicaciones a favor de los recortes fiscales tras revisar 441 estimaciones realizadas en 42 estudios
  • El tipo máximo del IRPF en España ha caído desde el 65,51% de 1978 hasta el 45%; en EEUU se sitúa ahora en menos de la mitad del vigente en 1950

Ciertos temas no son sólo materia de controversia política recurrente sino también científica. Sucede con asuntos candentes como los impuestos. ¿Subirlos o bajarlos es beneficioso o perjudicial? Para contestar a la pregunta existen multitud de estudios elaborados por economistas que no ayudan gran cosa puesto que sus conclusiones no pueden ser más dispares. Probablemente se trata de uno de esos casos en que, como decía Yanis Varufakis, la economía es “ideología con ecuaciones”. Así, hay estudios que demuestran que las rebajas fiscales a las rentas más elevadas estimulan la iniciativa económica de los beneficiados, mientras que subirles los impuestos frena la inversión, reduce la productividad, desalienta el emprendimiento y entorpece la acumulación del capital. Pero también se encuentran otros tantos que prueban cómo las exenciones fiscales y los beneficios extraordinarios no impulsan a los sujetos económicos a trabajar más y emprender mejor, sino que más bien les animan a negociar con mayor agresividad para aumentar esas ganancias. O constatan que la recaudación obtenida incentiva el crecimiento económico al permitir un aumento del gasto público productivo.

Un economista alemán, Sebastian Gechert, del Instituto de Política Macroeconómica de Düsseldorf, y otro austriaco, Philipp Heimberger, del Instituto de Estudios Económicos Internacionales de Viena, han analizado 441 estimaciones incluidas en 42 estudios sobre los efectos de las rebajas fiscales. En ellas, se sostiene que un recorte de un punto porcentual en el impuesto de sociedades produce, de media, un crecimiento del PIB “moderado pero estadísticamente significativo” de 0,02 puntos porcentuales. Sin embargo, Gechert y Heimberger han encontrado un “sesgo” en la literatura que relaciona el impuesto de sociedades y el crecimiento económico, que favorece ese resultado positivo. Una vez eliminada esa desviación, los autores concluyen, por el contrario, que las rebajas fiscales a las empresas “no tienen efectos económicamente relevantes o estadísticamente significativos en el crecimiento económico”.

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Además, mantienen que los estudios publicados aumentan los efectos positivos de los recortes de impuestos cuando alguno de sus autores resulta ser colaborador de la OCDE. En este club, integrado por las naciones más ricas del planeta, los tipos máximos del IRPF se redujeron de media desde el 65,7% en 1981 hasta el 50,6% en 1990, para continuar bajando de forma más moderada hasta el 41,7% en 2010, según sus propios datos. Otros dos investigadores, británicos, de la London School of Economics, David Hope y Julian Limberg, han calculado que entre la década de los 60 y la de los 90, la tributación soportada por el 1% más rico en los países de la OCDE se desplomó más de un 30%. En el paquete fiscal incluyen el IRPF, el impuesto de sociedades, el de sucesiones y los impuesros sobre los dividendos, el patrimonio y el capital.

El 1% de los españoles poseían el 12,7% de la renta en 2006

Hope y Limberg han comprobado datos de 18 países de la OCDE desde 1965 hasta 2015, la huella de medio siglo de impuestos sobre el 1% más rico de la población. Y han llegado a la misma conclusión que sus colegas de Düsseldorf y Viena: los favores fiscales a los más pudientes no hacen crecer el PIB per cápita. Tampoco reducen la tasa de desempleo. Ni en el corto ni en el medio plazo. Pero sí tienen un efecto: aumentan la desigualdad. De media, y tras una rebaja fiscal a los más ricos, la renta del 1% situado en los más alto de la distribución crece en 0,6 puntos porcentuales a los tres años, y hasta 0,8 puntos a los cinco años, lo que destacan como un “efecto estadístico muy significativo”.

En España, pertenecen a ese 1% de ultrarricos quienes poseen 1,1 millones de euros de patrimonio, al menos según el Wealth Report 2021 elaborado por la consultora inmobiliaria británica Knight Frank. Pocos, en realidad, comparado con los 6,46 millones necesarios para ingresar en esa categoría en Mónaco o los 4,19 millones de Suiza. En Estados Unidos hacen falta 3,6 millones y en Francia, 1,71 millones.

Ese selecto club poseía el 12,7% de la renta nacional en 2006, en plena etapa de euforia económica, cuando en 1981 sólo le correspondía el 7,6%. En 2012 bajó al 8,6%. Son datos proporcionados por la base de datos del Laboratorio Mundial sobre la Desigualdad, creado en la Paris School of Economics y codirigido por Thomas Piketty, el economista que ha puesto la desigualdad en el centro de debate internacional. El Laboratorio aún no ha publicado datos sobre cómo ha podido afectar a ese 1% de ultrarricos la crisis posterior y la reforma fiscal de Cristóbal Montoro.

Nota de Begoña P. Ramírez Vea nota completa acá

Foto Ref: Cambio 16

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