Se proyecta que las marejadas aumenten en frecuencia e intensidad. Plantean no instalar infraestructura crítica en el borde costero.

Tras el último reporte de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, un grupo de científicos de Estados Unidos publicó un artículo en la revista Science sobre la urgencia de una retirada estratégica y gestionada de las comunidades afectadas por el aumento del nivel del mar y el cambio climático en zonas costeras.

Si bien en Chile las marejadas aún no ponen en riesgo la supervivencia de poblados, los eventos de las últimas semanas han encendido la alerta de los expertos, quienes proponen revisar los planes reguladores y realizar estudios en las ciudades que han visto afectada la infraestructura del borde costero producto de este fenómeno.

Según la Dirección General del Territorio Marítimo y Marina Mercante (Directemar), «se ha visto un incremento en la frecuencia e intensidad de marejadas, que han afectado al país durante los últimos años».

Un fenómeno que se puede atribuir al cambio climático, afirma la investigadora del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2 y académica de la Escuela de Ingeniería Civil Oceánica de la U. de Valparaíso, Catalina Aguirre. Si bien siempre se han visto marejadas, sus características han ido cambiando en las últimas décadas, dice.

«Las proyecciones climáticas nos muestran un cambio para mediados y fines de siglo, y los patrones son muy similares hacia un aumento de la altura de la ola y la frecuencia de los elementos más intensos y a un cambio de dirección promedio hacia el sur», explica Aguirre.

La académica aclara que aunque en Chile se han visto cambios en el nivel del mar -que provocarían marejadas más dañinas- los ciclos sísmicos del país podrían tanto disminuir como aumentar el nivel del mar.

Estudiar el borde costero

Aguirre señala que frente a cambios en los planes reguladores del borde costero, es necesario realizar estudios detallados de cada región o zona, priorizando sectores o infraestructura crítica.

«Cualquier obra que se realice en el borde costero tiene que ser detallada y bastante multidisciplinaria, porque debe considerar el océano, pero también la parte de la playa, de la sedimentación».

El presidente del Consejo Nacional de Desarrollo Urbano, Sergio Baeriswyl, plantea que se debe repensar el uso del borde costero y agregar marejadas en los planes de ordenamiento territorial.

«Actualmente los planes reguladores tienen que hacer estos estudios, pero de lo que he revisado recientemente ninguno considera las marejadas, incluyen el riesgo de tsunami o de inundación, que tienen comportamientos similares, pero no exactamente iguales», afirma.

El experto dice que se requiere un análisis caso a caso, dependiendo del valor que tenga el borde costero para la ciudad. Lo clave, es cumplir con un criterio base, que en las zonas costeras no hayan instalaciones críticas, como servicios de salud, carabineros, escuelas, estaciones de servicio o eléctricas.

«Ese es un desafío para todas las ciudades costeras chilenas, que tienen que mirar con mucha atención no solo lo que está pasando hoy, sino que es lo que va a pasar en los próximos 30 o 40 años con el cambio climático», sostiene Baeriswyl.

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