Una deuda de más de 300.000 millones de dólares alerta del riesgo de quiebra de Evergrande, la empresa inmobiliaria más grande de China. Su situación ha creado un temor generalizado en los mercados financieros globales y el temor por una desaceleración económica global, aunque los expertos dudan que el impacto pueda trascender las fronteras asiáticas. (vía France24.com)

Un contagio financiero. Las principales bolsas del mundo descendieron este 20 de septiembre ante el temor del impago de una deuda por más de 305.000 millones de dólares del inmobiliario Evergrande, el más grande de China, que está en apuros financieros.

Evergrande es también la firma más endeuda del mundo. Esta advirtió del riesgo de impagos que podrían arrastrar a todo el sector inmobiliario y financiero de China, cuya relevancia y vinculación en el Producto Interno Bruto, PIB, de ese país supera el 20 %.

A inicios de septiembre, la calificadora Fitch bajó la valoración de Evergrande y sus subsidiarias al “nivel muy alto” de riesgo de impago. La empresa debe pagar este jueves intereses valuados en 84 millones de dólares, más otros 47 millones la próxima semana. Las probabilidades de incumplir son altas, afirman funcionarios vinculados a la empresa.

«Creemos que el riesgo crediticio es alto dada su apretada liquidez, el declive en las ventas contratadas, la presión para resolver el retraso en los pagos a sus proveedores y contratistas y los progresos limitados en la liquidación de activos», advirtió Fitch.

Según Fátima Herranz, analista de Singular Bank, la situación de Evergrande «extiende la preocupación de los inversores por la evolución de los mercados inmobiliario y crediticio», sumada a la desaceleración de la economía china.

Pese a que analistas dudan del impacto de una eventual quiebra de Evergrande fuera de China, el desplome ya se siente en los mercados de todo el mundo. El principal indicador en Wall Street, el Dow Jones, bajó un 1,78 % este lunes; al igual que el selectivo S&P 500, que retrocedió un 1,70 y la peor parte la llevó el tecnológico Nasdaq, con menos 2,19 %.

Los problemas de liquidez de la inmobiliaria y el miedo a que se extiendan a otras empresas del sector y a las entidades financieras aumentaron las preocupaciones de los inversores europeos. Tras la caída de la inmobiliaria en la bolsa de Hong Kong en más de un 10 %, Milán perdió un 2,57 %, Fráncfort un 2,31 % y París un 1,74 %.

En Latinoamérica, la peor parte la llevó la bolsa argentina, con una caída del 6,21 % y la bolsa brasileña, que retrocedió un 2,33 %. El bitcóin perdió un 8 % y ronda los 43.800 dólares, su nivel más bajo desde agosto. Todos temerosos por la desaceleración económica que podría provocar la quiebra de Evergrande, que trae de vuelta al fantasma de Lehman Brothers, cuya caída es considerada el inicio de la crisis financiera global de 2008.

El analista Paul Lukaszewski, de Aberdeen Standard Investors, indica que los riesgos de contagio de un eventual impago de Evergrande en los mercados mundiales «son limitados». «La exposición a la deuda y las acciones de Evergrande se concentra principalmente en China. Para que el contagio llegue a los mercados financieros mundiales sería necesario que los efectos de la situación de Evergrande desencadenasen una crisis interna mucho mayor, algo que consideramos improbable», dice Lukaszewski.

El nerviosismo en los mercados se debe, según Fátima Herranz, a otros elementos como la negociación del techo de gasto en EE. UU. y la reunión que sostendrá la Reserva Federal esta semana.

Evergrande, un gigante erigido por la burbuja inmobiliaria china

El fundador de Evergrande, Xu Jiayin, actualmente es el quinto hombre más rico de China. La empresa tiene sede en Shenzhen, al sureste del país, aunque su presencia se extiende en casi 300 ciudades de la nación asiática.

La empresa emplea directamente a 200.000 trabajadores y tuvo su auge gracias a la burbuja inmobiliaria china, aplicando un modelo de negocio basado en el crédito fácil para construir proyectos con dinero prestado por bancos y proveedores. Las edificaciones eran vendidas antes de ser concluidas y con ese dinero apalancaban nuevas construcciones.

El declive de Evergrande comenzó el año pasado, cuando las autoridades chinas emitieron nuevos reglamentos para evitar el sobre endeudamiento de las empresas del sector inmobiliario chino, cuya deuda asciende a los cinco billones de dólares. El mercado inmobiliario chino fue afectado por la desaceleración en la compra de viviendas, especialmente a raíz de la crisis generada por la pandemia del coronavirus.

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