Entrevista de Alejandro Mora

«La sed de poder de las élites solo se compara con la sed que tienen de la sangre del pueblo colombiano… parece ser que para ellos es esa sangre la que engrasa su maquinaria de dominación».

Marilyn Machado-Mosquera

Una Colombia convulsionada a lo largo de un año llegará este mes a su momento más álgido, Gustavo Petro y Francia Márquez se enfrentarán en segunda vuelta a Hernández y la derecha alicaída que pierde fuerza en la Histórica alma mater para este sector político en América Latina, los 200 años de gobiernos derechistas no son poca cosa.

 

Pero el 40% del Pacto Histórico no es algo fortuito, hay demandas que se han extendido en el tiempo con bajos avances, los sectores conservadores derrotados en las primeras vueltas no dan respuestas, nacen políticas mujeres como Francia Márquez o como nuestra invitada a conversar Marilyn Machado-Mosquera. Quienes relatamos entrevistas tenemos por costumbre presentar de manera pomposa a nuestra(o) invitado o invitada y esta ocasión no será distinto, hace muy poco firmó una carta en apoyo a la dupla presidencial junto a destacados y destacadas figuras latinoamericanas entre los cuales figura el destacado Antropólogo y ex alumno de Foucault Arturo Escobar, una conversadora por excelencia que da para escribir mucho y esperamos que muy pronto la podamos tener compartiendo experiencias en directo para nuestro país.

 

Gracias por recibirnos Marilyn, ¿cómo podríamos describir tu trabajo para nuestros lectores; escritora, activista del Cauca, una colombiana consciente, estudiante, profesora, política social afrodescendiente?

  Pues gracias por la presentación misma. Puedo coincidir que soy todo eso que describes, menos escritora… con mesura digo que soy escribana, o al menos aprendiz de serlo, porque estoy en el intento de plasmar en palabras escritas todo el torrente de sabiduría, sencillez y amor por la vida que tiene-tenemos el pueblo negro. A veces es complicado porque como explica la profesora e investigadora indígena maori Linda Tuhiwai Smith, me muevo en dos mundos o al menos intento hacerlo: el de la academia (del cual un día fui expulsada por la prepotencia del conocimiento occidental) y el de las comunidades con sus formas de pensar, de hacer, de sentir, de expresar, que es tan relacional como su existencia -ontológicamente hablando-. Entonces, sin duda me quedo corta, pero ahí voy, haciendo mis mejores esfuerzos. Además, la mayoría de mis escribanías han sido colectivas, lo cual es un gran orgullo y es más congruente con los temas que abordamos y la inspiración que nos mueve a escribir: fundamentalmente el visibilizar las luchas, resistencias, re-existencias y dignidad de los pueblos, en particular del pueblo negro, de sus comunidades y organizaciones. Actualmente hago parte de la organización Kuagro ri Changaina.

 

Debo decir, además que, si me conocen, sabrán que conmigo no va la pomposidad. Pero sí entiendo la admiración que despertamos las personas que defendemos los derechos humanos en el mundo, pero especialmente en Colombia… ¡Sin lugar a dudas es uno de los países en los que poner tu voz disidente del sistema te cuesta la vida… LITERAL! ¡Pones en peligro tu cuerpo, tu existencia toda… incluso la de tus seres queridxs! Lastimosamente, ahora que lo expreso, entiendo que es prácticamente un acto suicida, ¡Que tristeza-Tremendo dolor! ¡Dolor de Patria y Matria! Pero la Dignidad y la verraquera del pueblo colombiano supera esa realidad y siempre decimos Pa´lante es pa´llá… Somos conscientes que la historia la construimos día a día; por eso a pesar de las injusticias y violencias sufridas, nos levantamos, nos sacudimos y la fuerza que nos constituye se hace Vida y Esperanza, Alegría y Libertad. ¡Por eso no nos derrotarán! Somos más fuertes que el miedo. En la marcha de las mujeres negras del norte del Cauca por la vida y los territorios ancestrales en 2014 (contra la minería ilegal e inconstitucional), decíamos: ¡Es más fuerte nuestro Amor por la Vida que nuestro temor a la Muerte!

Por eso mi profunda e infinita admiración y gratitud por gentes como Francia Márquez y Gustavo Petro (y muchas más por supuesto) que, sabiendo los riesgos, pero que, representantes de la Dignidad del pueblo colombiano, se juegan su vida por este país, pues se ponen en escenarios más visibles y que tocan de frente esos lugares del poder que las élites de este país han secuestrado, incluso aliándose con actores armados ilegales y del narcotráfico. La sed de poder de las élites solo se compara con la sed que tienen de la sangre del pueblo colombiano… parece ser que para ellos es esa sangre la que engrasa su maquinaria de dominación. Por todo esto extraña la postura de personas como el escritor William Ospina que adhiere a la campaña del otro candidato, un hombre que claramente representa formas leoninas de enriquecimiento, que muestra desprecio por la gente, que llama hombrecitos a quienes le pagan hipotecas; que sin reparo dice que la palabra feminicidio es un invento de las mujeres para lograr una ley, y que las mujeres debemos quedarnos en la casa, quien da cachetadas y amenaza de muerte a sus contradictores, un hombre investigado por corrupción y apoyado por el candidato en primera vuelta del partido Centro Democrático de Uribe Vélez. Pero bueno, una amiga dice que en estos escenarios se desnuda lo que realmente es cada quien en este país.

¿Cuando cambia Colombia? cómo podrías describir ese cambio, sin ir más lejos Francia Márquez dijo este domingo (día de elecciones) “¡Llegó el momento de ir de la resistencia al poder!”, con micrófono en mano ante la multitud. Y sin mayores apuros con la más colombiana de las frases, mientras la multitud estallaba en vítores: “¡Que viva la berraquera, carajo!”, ¿que está resignificando Francia para las luchas de los y las excluidas de Colombia ?, y para ti en especial.

 

Significa mucho para los nadie y las nadie del país, como bellamente lo expresa Francia, de lo nos enseñó el maestro Galeano. Y por la carga histórica que ha significado para el pueblo negro, ser por excelencia los nadies, debo referirme a las dinámicas raciales en Colombia, manifiestas por supuesto en todo el mundo, a razón del sistema mundo moderno que, entre otras fragmentaciones de la vida, y para justificación de sus mandatos de opresión y muerte, en veneración del todo poderoso capital posicionó a los seres humanos por encima de los demás seres para la explotación de lo llamamos naturaleza y luego estableció jerarquías a partir de la raza y el género principalmente, y que, a razón de la enajenación de las personas, instaura un sistema patriarcal, racista y clasista que favorece y potencia la acumulación de capital por desposesión.  

En el marco de esa larga historia de acumulación capitalista, tenemos como herencia de la conquista y la colonia unas relaciones sociales de castas, que consolida y mantiene el racismo como un sistema histórico y estructural, que crea y mantiene, e incluso, naturaliza unas condiciones de marginalidad a las poblaciones racializadas, y en gran desigualdad con el resto de la población, pero donde también se mantiene a la mayoría de la población colombiana en condiciones de pobreza y marginalidad.

 

Significa que la oligarquía colombiana y los partidos políticos que se han aliado con actores armados ilegales y el narcotráfico, entiendan que Colombia no la pueden manejar como quien administra su finca, donde asumen que las necesidades se resuelven con dádivas y el goce de derechos universales son privilegios para pocas personas que se mantienen en una autarquía heredada por pretendidos abolengos, con ciertos pases a otros que ingresan a esos círculos en tanto perpetúen esos privilegios logrados y mantenidos a costa del empobrecimiento de los pueblos de este país.

 

A estas lógicas casi feudales de las oligarquías es a lo que hacemos frente día a día en Colombia, a este desprecio por la vida humana y no humana nos enfrentamos.

Francia se atrevió, le está haciendo frente a siglos y siglos de opresión y discriminación; pero con un legado de resistencia y re-existencia de nuestras ancestras y ancestros…

 

Ella está enraizada, no importa en qué lugar del mundo se encuentre, su fortaleza para ponerse en ese lugar aquí y ahora viene de la dignidad, de la berraquera del pueblo colombiano. Ella se pregunta: ¿si no es ahora, cuando es entonces…?

Lo que significa para mí, todo esto que estamos viviendo es: DIGNIDAD… esa que siempre hemos tenido, siempre… pero mucha gente apenas ahora se está enterando… Y significa interpelar por ese sentido de sabernos iguales como seres humanxs; interpelar a quienes gozan de algún privilegio: ¿qué tan racistas, clasistas y machistas son?  Y decirles que no basta con no serlo, hay que comprometerse en ser antirracista, anticlasista y feminista en el entendido de que son apuestas de vida que reconocen la igualdad de oportunidades y marcos de relacionamiento político-sociales que valoran y celebran las diferencias, en la búsqueda colectiva de un mundo justo y hermanado, un mundo donde quepan muchos mundos como enseñan los hermano y hermanas zapatistas.

 

Sin duda Francia es un símbolo, un símbolo de quienes venimos luchando de manera continua, ella hace parte del Proceso de Comunidades Negras… organización de la que tuve la oportunidad de ser partícipe desde su fundación por allá en el año 1993. Ahí la conocí, muchos años después, por supuesto, tal y como es ahora, una joven aguerrida y fuerte, curiosa y sagaz, que me enseñaba a batiar (hacer minería ancestral). Escuchaba con atención y sentido crítico a las mayoras y mayores del PCN que compartíamos estas historias de lucha y resistencia de quienes nos antecedieron.  

De la misma manera aprendió con sus abuelas y abuelos, con doña Paulina Balanta, una mayora ejemplo y referente de la comunidad de Yolombó, y con mucho aprecio Francia recuerda también las enseñanzas su abuelo a orillas del rio Ovejas, ella siempre habla de las barbacoas en el rio…

Ella aprendió y nos enseñó, por supuesto, hombro a hombro, en el fulgor de las discusiones institucionales y los gases lacrimógenos, que más que esclavizados fuimos libertarios… la libertad, esa búsqueda de justicia e igualdad de oportunidades es lo que nos define, no el trato injusto que se instauró con el secuestro de personas de Alkebulan (que conocemos hoy como África).

 

Francia es ese símbolo de lo que significó la ley 70 de 1993 con la cual las comunidades negras rurales principalmente, lograron sacar adelante la ley en un proceso, que diría único: altamente participativo para la construcción de una ley, que, de manera colectiva, hombres y mujeres muy jóvenes apoyamos ese proceso, para el reconocimiento de los derechos étnico-territoriales de la población negra en el país…

 

Francia es el símbolo hecho carne y risa; baile y sabrosura, convicción y compromiso, seriedad y valentía de la fuerza de la re-existencia de los pueblos. Acá, nuestros ancestros secuestrados renacieron, dejando atrás a hermanas, hermanos… toda su gente allá en África y que incluso en Améfrica Ladina (concepto de la investigadora y académica afrobrasileña Lélia Gonzales) … Seguimos en ese periplo obligado de desplazamientos… porque estamos en territorios que aún, con indígenas y campesinas/os, mantenemos ese entramado vital, pero que son territorios vistos solo como recursos naturales, apetecidos por la lógica extractivista voraz y depredadora.

 

Francia es el símbolo del Ubuntu… del soy porque somos. Y es el símbolo del Muntu africano también … donde todos los seres que vemos y que no vemos, nuestros vivos y muertos hacen parte de nuestro ser… Por eso en el rio Ovejas, en la comunidad de donde nació Francia y en otros ríos se dice que el rio es Padre y Madre… y como tal se respeta y se defiende. Defendiendo el rio, el árbol, los animales nos defendemos nosotras y nosotros… no solo porque hacemos uso y manejo de sus bienes y dones, es principalmente porque co-evolucionamos con esos seres… ahí también está el ubuntu… Sin el rio no somos, y el rio sin nosotros tampoco es…

 

Para mí significa que los esfuerzos y las vidas arrebatadas que buscaron justicia y democracia, no fueron en vano. Que la manera descarnada y brutal en el que este régimen prácticamente eliminó el partido político Unión Patriótica, queriendo desenraizar la esperanza y la resistencia del pueblo, no les resultó, que como hemos conocido: “Podrán arrancar todas las flores, pero no detendrán la llegada de la Primavera”. Con profundo respeto, denuncio, como intento siempre hacerlo, en un ejercicio de memoria histórica, recordar las víctimas asesinadas por esta oligarquía colombiana, en especial las victimas militantes del partido Unión Patriótica-UP, y a los candidatos presidenciales, asesinados porque el pueblo creía en ellos, creían en lo que representaban de búsqueda de la paz con justicia social en Colombia.

Así como a las y los defensores de derechos humanos y de la naturaleza que en lo corrido de este año 2022 van 79 y 21 excombatientes firmantes del Acuerdo de paz de 2016.

Significaría para mí que las y los jóvenes puedan salir a protestar y no les cueste la vida ni su integridad física, que como dice Francia, no los asesinen con las balas de la patria. Que les permitan lograr lo que exigen y se merecen: estudiar y trabajar, cantar y reír, vivir… soñar…

 

Significa una esperanza de que se detenga la matanza de personas, hombres y mujeres del pueblo que su única culpa es soñar un país diferente al que tenemos ahora y actuar en consecuencia. Es que se cumpla el respeto por la vida de las personas que piensan distinto a lo establecido por este régimen de terror y muerte.

 

Que se detenga a lo que nos han condenado: a la violencia, que es, a mi modo de ver uno de los más importantes logros de la derecha violenta y corrupta de este país: para ellos que la guerra de guerrillas continúe es su mejor escenario, para ellos un país en paz no le es redituable. La violencia y el miedo son sus mejores instrumentos de dominación, y lo afinan cada día vía generalización de la muerte, judicialización y criminalización de la protesta, y su más eficaz instrumento: la impunidad ante los hechos de asesinatos, masacres, amenazas; como creíamos que iba a suceder con las ejecuciones extrajudiciales que se vienen denunciando como sociedad civil y que finalmente la Jurisdicción Especial para la Paz-JEP viene investigando, identificando 6402 jóvenes en su mayoría asesinados como un plan sistemático de la estructura militar-estatal, aunque se considera que son muchos más que ese lamentable y sin duda alto número de personas inocentes asesinadas para demostrar, mentirosamente, mayormente en el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, un número de bajas en combate como indicadores del éxito contraguerrilla, lo que no era sino la más cruel y cobarde forma de asesinar a personas desarmadas que solo buscaban un futuro mejor y fueron engañadas para ponerlos en mayor indefensión y así ejecutarles.

 

El pueblo afrodescendiente es sin duda uno de los pueblos excluidos en muchos sentidos y no sólo en Colombia, ¿qué es lo que hoy los mueve a obtener poder institucional en vuestro país? ¿se está saliendo de la resistencia como dijo Francia o ésta misma (Resistencia) será con mayor fuerza?

 

Lo que creo es que seguimos en la resistencia, para algunas personas será ir ¡del poder de la resistencia al poder de la representación política! Pero espero que tengan claro que el desafío ahora es tener un pie en la calle y otra en los escenarios institucionales conquistados. Entendemos que la arena de lo político-electoral también ha sido campo de disputa de las poblaciones negras y del poder popular en general, solo que se tienen muchos más muros que derribar, por varias razones: los mecanismos para acceder a espacios de representación política en la lógica y materialidad del estado republicano, herencia y casi viva imagen de las prácticas coloniales, limitan, cuando no impiden que personas como las negras o afrodescendientes accedamos a estas instancias, mecanismos como la probidad académica (así sea el mostrar el título universitario), y las desventajas heredadas de los condicionamientos creados y sostenidos luego de la abolición legal de la esclavitud, que nos pusieron en situaciones desfavorables y exiguas oportunidades. Recordemos que a los señores “dueños de esclavizados” se les indemnizó, mientras que a las personas libertas quedaron solo con lo que conocemos como fuerza de trabajo, sin posesiones, sin formación más especializada, solo su oficio que por argucias legales terminaron nuevamente obligándoles a prácticamente volver a esclavizarse, so pena de caer en prisión por las leyes, que se establecieron, entre otras la conocida como ley de vagos, para favorecer nuevamente el trabajo servil y no pago de las y los libertos. Lo que en últimas nos mueve y nos ha movido siempre es sabernos ciudadanas y ciudadanos con los mismos deberes y derechos del resto de la población colombiana.

Claro hay una motivación mayor en tanto se nos ha limitado ese derecho que a su vez es deber de servirle al país desde esos escenarios. Por eso es claro para nosotrxs que Francia gobernará para todas y todos, igual que Gustavo Petro, y ahí si se establecerá una diferencia importante; distinto a los gobierno anteriores se garantizarán los derechos de todas y todos, y lo público será para el acortamiento de las desigualdades, en contraposición a como se ha venido gobernando hasta ahora por parte de las élites y los gobiernos de facciones tradicionales que gobiernan para favorecerse a sí mismos en detrimento de lo público y para engordar las arcas de lo privado.

Sin duda en mi caso y el de muchas y muchos más, la herencia libertaria de hombres y mujeres cimarronas nos impulsa; ellas y ellos, ancestras y ancestros, enfrentaron peores condiciones y lucharon para que hoy sus renacientes podamos seguir esa lucha y resistencia desde lugares que a ellxs les fueron negados, la escuela, la participación en política, etc. Por supuesto que mucho aún permanece, es claro cuando refieres en esta pregunta, que se mantiene exclusión y marginalidad del pueblo negro. Además, reconociendo en mi caso, como el de Francia y muchas más, que, siendo mujeres, negras, empobrecidas, que vivimos en sectores periféricos del país y de las ciudades somos atravesadas y víctimas de una variedad de injusticias y discriminaciones, como lo que conocemos como Interseccionalidad, este gran aporte del feminismo negro de un marco analítico para la comprensión de la realidad vivida por las poblaciones marginadas en general, de las negras y especialmente las mujeres negras.

No puedo restarme de preguntar esto ¿cómo se es luchador social en uno de los países más violento de América Latina? incluso esta campaña ha sido catalogada como la más violenta en los últimos 12 años.

  Justo, de alguna manera ya lo mencionaba en la respuesta a la primera pregunta de esta conversación. Reflexionando en perspectiva y con cabeza fría, ser luchador/a social en Colombia es un acto casi suicida… es triste decirlo, pero es así. La realidad del país es tan asfixiante, pero extrañamente, lejos de paralizarnos, nos obliga a movernos, a enfrentar las injusticias. Lo hacemos viviendo el día a día, sabiendo que hay que hacer lo que hay que hacer… No se nos está permitido claudicar, hay muchas personas que les han arrebatado la vida, y aunque fuera una sola persona, por esa debemos continuar con la lucha. Es tanto el espanto, tanta la injusticia que padecemos y tanta la miseria de esas personas de la oligarquía colombiana, que toca seguir. Yo tengo lo que se dice medidas blandas de protección de la Unidad Nacional de Protección, pero mantengo rodeada de personas excepcionales, que amo y admiro profundamente, por su compromiso con sus comunidades; que buscan incansablemente mejorar las condiciones de vida de la gente desde procesos comunitarios, colectivos y participativos y que tienen medidas que llamamos informalmente duras de protección, con carros blindados, hombres armados. Es un medio y unas condiciones con lo que no me siento a gusto, y creo que nadie está a gusto. Pero que les toca y me toca aceptar por los reales riesgos que corren esos amigos/as que en estas dinámicas organizativas terminan siendo familia. Pero no me acostumbro, sigo pensando no tiene sentido que quienes trabajamos voluntariamente por los derechos de la gente, por nuestros derechos y por una Colombia incluyente y justa nos veamos obligados a tener presente que justamente la defensa por la vida nos pone de cara con la muerte. Es un sinsentido… pero eso es Colombia, un país de tantos sin sentidos, donde tenemos tantas riquezas, empezando por su gente, los bienes y dones de los ecosistemas, seamos tan empobrecidos el conjunto de la población. Una muestra del desprecio por la vida y el desinterés por la vida y bienestar de las y los colombianos es que en plena pandemia, en el 2020 el presidente de la república compra una aeronave por 12 millones de dólares, mientras con enormes dificultades aprobaban apoyos mínimos (insuficientes y tarde) a personas y familias en situación de vulnerabilidad y aumentada por el confinamiento

De otro lado, es indignante y vergonzoso ver como Gustavo Petro y Francia Márquez en escenarios colmados de gente, que los quiere, que disfrutan escucharlos porque nos devuelven la alegría y la esperanza, tengan que estar rodeados de escudos de sus guardaespaldas porque hay un riesgo real e inminente de que lleguen a asesinarlos. Es absurdo, bizarro, vergonzoso, tener una contienda electoral en esas condiciones, mientras tanto el resto del mundo, las entidades multilaterales de derechos humanos no hacen un pronunciamiento fuerte a este gobierno mediocre del señor Iván Duque, entonces ¿de qué democracia estamos hablando? De qué sistema internacional de derechos humanos estamos hablando cuando no hay pronunciamientos, ni investigaciones, ni atención especial, por lo sui-generis- por decirlo de alguna manera-, de esta contienda electoral. Y de las entidades de control en Colombia ni que decir: el sistema de pesos y contrapesos está en entredicho, lo que a su vez pone en entredicho el mismo sistema democrático en Colombia.

 

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