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Entrevista a Rocio Silva-Santisteban ¿Crisis y violencia institucional? Los bordes de un Perú complejo

 Entrevista de Alejandro Mora Donoso

La situación al otro de la frontera norte se ve compleja y esa disputa que hoy lleva a cabo diversos sectores populares se une a una crisis generalizada en el mundo político, las instituciones han sufrido en América Latina, el modelo y el desgaste de la representación han ido alejando el cariño del pueblo con diversidad de conflictos problemas y virtudes a la casa que los cobija (El Estado).

Hoy Perú vive un nuevo conflicto, muertos en protestas, el presidente electo Castillo destituido por el Congreso, denuncias de violaciones a los derechos Humanos, violencia callejera en 5 regiones y la primera Mujer en ostentar la primera magistratura del Estado cuestionada por la forma y fondo de su investidura.

Crisis y violencia en medio de dificultades económicas es un mal escenario para encontrar soluciones. 

Conversamos con Rocío Silva-Santisteban, abogada, poeta, periodista, profesora, excongresista peruana, además hija de un premio nacional de cultura y trataremos de dilucidar el fondo de una crisis que, cada día, se vuelve más violenta.

—¡Muchas gracias doctora por recibirnos!

AM- ¿Qué tan profunda es la crisis política en el Perú, más allá de la institucionalidad presidencial caída?

RS- Es una de las crisis más profundas, sostenidas y que atraviesa todo el territorio desde inicios de la República y, sin duda, muestras las tremendas fracturas de una sociedad cuyos ejes de poder se han instituido en función de una minoría política criolla, racista, colonial, con un ejercicio del poder autoritario. Esta élite se ve enfrentada a grandes sectores, empoderados, del mundo rural e indígena, especialmente del sur peruano, que ahora tienen mayores capacidades e ingresos, pero que no se perciben como ciudadanos. No olvidemos que en el Perú la informalidad llega al 77%, es decir, sectores de ingresos medianos o altos, como los mineros informales, pujan para ser incorporados a la institucionalidad, pero en los propios márgenes de lo legal… así como otros sectores, tradicionalmente más golpeados por la crisis y la pandemia, como los campesinos, agricultores familiares, sectores de comerciantes minoristas, que se vieron representados por Pedro Castillo en la presidencia, ahora sienten que se les ha quitado del poder. Al momento de esta entrevista hay 46 personas muertas durante esta crisis, 39 de ellas producto de proyectiles de armas de fuego por abuso de la fuerza de la policía y del ejército. Es una masacre. En el sur andino la gente está totalmente indignada, además, de que no haya salido la presidenta sino el premier a dar conferencias de prensa que, minimizan su responsabilidad, y endosan las culpas a los propios manifestantes. ¡Es una vergüenza! 

AM- La violencia callejera de la protesta deja vacíos de objetivos políticos, en Chile nos pasó y se terminó encerrando-la solución— que la salida más profunda era el cambio constitucional, que en realidad en el caso de nuestro país era una cuestión lógica después de 17 años de dictadura, el presidente Castillo mencionó esta idea al momento de disolver el congreso ¿Es un proceso constituyente una necesidad vital para el pueblo peruano que sostenga las diferencias que han existido estos años?

RS- Hay algo que quisiera decir previamente. En esta constitución peruana se permite la disolución del congreso de parte del presidente, siempre y cuando, se hayan negados dos veces la confianza a un gabinete. No se dio esa condición cuando Castillo intentó disolver el congreso y reestructurar el Poder Judicial, el Tribunal Constitucional, la Junta Nacional de Justicia y mandó a detener a la Fiscal de la Nación. Creo que una izquierda que opta por la democracia radical no puede ni debe soslayar esta acción antidemocrática: fue un golpe de Estado. 

Por otro lado, estoy totalmente convencida que urge un proceso constituyente que recoja de los sectores populares, de los pueblos indígenas, de las mujeres organizadas, de los microempresarios y de los campesinos, una nueva manera de entender la nación. Los peruanos y peruanas deberíamos repensar al sujeto político que no debe ser androcentrado, sino más bien, biocentrado: requerimos reconocer los derechos de la naturaleza, por ejemplo. Pero también reformar el sistema político para que la representación no sea un cascarón, reformar los partidos para fortalecer sus propuestas ideológicas por encima del oportunismo electoral. Y por supuesto reformar el sistema económico, no para estatizar a diestra y siniestra, sino para poder corregir la perversa situación de ser un país con alto crecimiento pero con cifras de pavor en salud, educación e infraestructura básica. 

AM- Usted dijo el 2021 «Debemos apostar por una Carta Magna que repiense al Perú como país” ¿esta idea es refundacional, es necesario refundar Perú? 

RS- Ahora estoy más convencida que nunca. Es más, yo creo que debemos de fundar una II República y cancelar la nefasta primera. El asunto es que la derecha nos acusa a la izquierda de querer proponer una constitución pro-chavista para entornillarnos en el poder. Ese es un pensamiento polarizante (además de estúpido). Pero, por otro lado, la izquierda no está proponiendo contenidos concretos. ¿Para qué cambiar una constitución? Bueno, ya lo contesté en la pregunta anterior, pero hay un asunto de base: se requiere ampliar los límites de la nación y eso lo deben de proponer los pueblos mismos. Ayer, durante las exequias de los asesinados en Juliaca, una joven mujer gritaba: “vienen de Lima a matarnos”. Es el ejemplo del miedo al centralismo racista que desde hace años sufre el sur andino, los pueblos amazónicos, los valles interandinos del norte. 

AM- Las crisis en América latina tienen larga data, crisis internas (…) Valga la redundancia también bien documentada, muchas de ellas intencionadas por intereses económicos nacionales e internacionales, ¿cuál es el riesgo más claro hoy de primar las disputas internas por el control del ejecutivo? 

RS- El riesgo es de una guerra civil. Lo digo en serio, con dolor, miedo y preocupación. Las personas en Juliaca, en Puno, en Cusco, en provincias altas, tienen rabia e indignación. Y esos dos sentimientos cruzados son altamente explosivos. El Premier Otárola ha dado una conferencia de prensa en la que se ha presentado con soberbia, gritando, pechando a la gente dolida por las muertes de sus paisanos, echándoles la culpa y diciendo que siguen como mansos corderos a Evo Morales. ¡¿Acaso somos estúpidos?! Esa soberbia es gasolina en este fuego cruzado. 

En diciembre pasado Juanita Goebertus, directora para las Américas de Human Rights Watch se refiere a las víctimas de la violencia en estos días de protestas que comenzaron el 7 de diciembre “Se han registrado actos de violencia en el contexto de las protestas, que deben ser debidamente investigados, pero eso no justifica cualquier uso excesivo de la fuerza por parte de agentes de las fuerzas de seguridad, el cual puede poner en riesgo la salud y la vida de las personas” y concluye que “Las autoridades peruanas deberían priorizar el diálogo y el respeto de los derechos humanos como vía para alcanzar una solución para la crisis política que atraviesa el país”.  

La Defensoría del Pueblo ha informado de muertes, incluidos cuatro menores de edad, durante las protestas. El Ministerio de Salud confirmó que cinco de las víctimas murieron por impacto de armas de fuego, otra por hemorragia interna y otra por traumatismo craneal, 17 muertos en Juliaca, donde los registros gráficos son brutales.

AM- ¿Hay alguna salida a la violencia callejera hoy? ¿Quiénes son los responsables y el país está preparado institucionalmente para hacer justicia? ¿La presidenta Boluarte tiene responsabilidad en esta avanzada brutal por mantener el estado de derecho?

RS- Boluarte es la primera responsable y ya la Fiscalía de la Nación le ha abierto una investigación a ella, a Otárola y a los ministros del interior y de defensa, por delito de genocidio. Ella realmente puede terminar también presa como Castillo. ¡Es terrible! Pienso como la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos y hasta como la Conferencia Episcopal, que ella debe renunciar. Es lo que piden la mayoría de peruanos. Si renuncia el presidente del congreso debe sucederla, pero para eso, previamente, se debe de nombrar a otra mesa directiva y que renuncie la actual (el presidente del congreso es un ex militar con más anticuerpos que Boluarte). Eso precipitaría elecciones para este mismo año 2023. Junto con las elecciones se debería votar un referéndum por una nueva constitución. Estos son los reclamos de la gente en las calles del sur andino. 

El problema es que los congresistas y los analistas políticos limeños no creen que sea necesario. Se piensa, tremendo error, que se debe de continuar tal cual como ahora. Y en realidad, lo que sucede, es que la derecha fujimorista y la ultra-conservadora, han apoyado y cooptado a Boluarte. Ella es funcional a los poderes de la elite económica, pero especialmente, a los mandos y comandos de las fuerzas armadas. En la 1ª semana de su mandato estuvo ¡dos veces en la Base de la Marina de Guerra en actos públicos! ¿Qué denota eso? 

Por otro lado, hay intereses legítimos en las movilizaciones, sobre todo por el malestar frente al enseñoramiento del congreso, por eso es que han salido los gremios y las comunidades indígenas, en marchas multitudinarias. Pero también hay vándalos, intereses de sectores de una burguesía informal y cuasi lumpen, de la minería ilegal, de cierto sector de la ultraizquierda que pierde con la salida de Castillo y de sectores reciclados del extremismo de los años 80 y 90. En un mar revuelto entran todos a tratar de conseguir peces. Pero no hay liderazgos claros y la izquierda a la que pertenezco, por el momento, tampoco se perfila. Va a ser muy difícil levantar cabeza después del declive y caída de Castillo aunque no hayamos formado parte de su incapaz gobierno.

Las voces latinoamericanas han girado hacia la intentona de simpatizantes bolsonaristas por hacer caer el gobierno de Lula en Brasil, incluso la OEA se reunirá de manera extraordinaria este miércoles a petición de mandatarios latinoamericanos, con la gravedad de los hechos que hemos visto de medios locales ¿Por qué cree usted que esto no ha pasado en su país?

Hay una obvia diferencia geopolítica entre Brasil y Perú: nosotros no tenemos, ni por asomo, la potencia económica y la fuerza estratégica de Brasil en el contexto internacional. Lo sucedido en Brasilia, la desfachatez de la derecha bolsonarista, pero a su vez, la forma cómo se ha manejado el asunto, con 1500 detenidos y ni una sola persona muerta, dice mucho del manejo político de Lula y de la capacidad de control de la fuerza de la policía y el Ejército. En Perú ha pasado todo lo contrario: tenemos 45 muertos y ni una sola persona detenida. ¡Ni una! Lamentablemente y lo digo con vergüenza, en mi país la vida vale muy poco y menos si es la vida de indígenas aymaras del altiplano. Creo que también hay un componente racista en todo este asunto que atraviesa lo mediático, y es que en toda América Latina, desde México hasta la Patagonia, los cuerpos marrones de los indios o mestizos valen menos. Esa es nuestra condena. 

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